En el corazón de Mallorca, donde la isla deja atrás el bullicio costero y se muestra tal como es, se encuentra Manacor. Una ciudad que no grita para llamar la atención, pero que deja huella en quien se detiene a mirarla. Conocida por su historia, por la artesanía, por el legado de Rafa Nadal… y sin embargo, sigue siendo uno de los secretos mejor guardados del interior mallorquín.Si te preguntas qué ver y hacer en Manacor, esta guía no es solo un recorrido: es una invitación a vivir la isla desde dentro, con los pies en la tierra y la mirada abierta.
Ubicada a unos 45 km de Palma, bien comunicada por carretera y tren, Manacor es la segunda ciudad más poblada de Mallorca. Pero no lo parece. Su vida cotidiana conserva ese equilibrio entre actividad urbana y alma rural. Desde aquí, el acceso a playas vírgenes del este es fácil y rápido —como Cala Varques o Cala Romántica—, pero también lo es perderse por viñedos, pueblos con sabor a campo y talleres de tradición viva.
Es una base perfecta para explorar el este de la isla con una mirada más auténtica, más pausada.
Visible desde buena parte de la ciudad, esta iglesia de estilo neogótico marca el perfil de Manacor con su campanario: el más alto de toda Mallorca. No solo es monumental. Es el tipo de arquitectura que se impone en silencio, sin estridencias.
Un antiguo edificio del siglo XIII que alberga uno de los museos más completos del este mallorquín. Desde piezas prehistóricas hasta objetos contemporáneos, aquí se cuenta la historia con calma y profundidad.
Manacor fue y sigue siendo sinónimo de perlas. Visitar los talleres de Majorica es entender cómo se ha tejido este símbolo, pieza a pieza, entre técnicas precisas y orgullo local. Y, por supuesto, descubrir joyas que solo encontrarás aquí.
Cada lunes, el centro se transforma. Frutas, verduras, embutidos, flores, textiles… pero también conversaciones, gestos y esa energía de los mercados que no se puede recrear. Aquí el ritmo lo marca la gente del lugar.
Más allá del tenis, este espacio combina museo, centro educativo y academia. Es un reflejo fiel de la filosofía de Rafa: esfuerzo, humildad y visión. Tanto si eres aficionado al deporte como si no, merece la visita.
Manacor no presume y eso lo hace especial. Su casco antiguo no es de postal, pero es real. Calles estrechas, cafeterías con alma, comercios de siempre… Un paseo aquí es una forma de mirar la Mallorca que no necesita adornos.
Desde Manacor parten rutas hacia pueblos como Son Carrió, Sant Llorenç o Felanitx, donde el paisaje aún huele a almendra y los molinos salpican el horizonte. Viñedos, huertos y bodegas familiares te esperan al final de cada camino.
Aunque Manacor no está junto al mar, algunas de las calas más hermosas del levante mallorquín están a tiro de piedra:
Muebles, cerámica, calzado, joyería… Aquí la artesanía no es un souvenir: es una forma de vida. Muchas fábricas pequeñas abren sus puertas, permitiendo al visitante ver, tocar y entender el proceso.
Manacor y sus alrededores guardan bodegas familiares donde se cultivan vinos ecológicos con carácter. Muchas ofrecen visitas guiadas y catas entre viñas. Una forma deliciosa de conectar con la tierra.
Son Xotano, de ANNUA, no es solo un hotel boutique en el interior de Mallorca: es un refugio. Situado a pocos minutos de Manacor, entre campos abiertos y muros de piedra seca, este espacio reinterpreta el lujo desde la sencillez elegante.
Aquí todo respira armonía: la arquitectura tradicional, el interiorismo cuidado, los jardines que invitan a parar. Un lugar pensado para reconectar con el entorno… y contigo mismo.
Reserva en Son Xotano y convierte tu visita a Manacor en una experiencia tan auténtica como inolvidable.
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