Una boda en Menorca, escrita entre olivos centenarios

Una boda en Menorca, escrita entre olivos centenarios

Celebrar en esta finca de bodas en Menorca significa, ante todo, tomar posesión de un territorio entero durante varios días: los jardines, el olivar, la piscina, el restaurante y cada rincón de piedra centenaria se convierten en un escenario privado, flexible desde las reuniones más íntimas hasta celebraciones de hasta trescientos invitados. A continuación, un recorrido por los espacios que hacen posible esa versatilidad.

Camino Blanco: la ceremonia que abre el día

Un sendero de tierra clara entre muros bajos de piedra y ramas de olivo: así es Camino Blanco, pensado para acoger ceremonias de hasta sesenta invitados. Caminar hacia el altar aquí tiene el ritmo de una procesión rural, sin decorado añadido, porque el paisaje ya hace de escenografía. Es, probablemente, el lugar donde mejor se entiende la promesa de esta casa: nada compite con la luz ni con el silencio.

L'Espiell: el corazón versátil de la finca

Con capacidad para cuarenta invitados en ceremonia, ochenta en cóctel y cuarenta en banquete sentado, L'Espiell funciona como articulación entre lo íntimo y lo social. Su nombre evoca el agua que siempre ha dado vida a estas tierras de secano, y su carácter —piedra vista, proporciones nobles, luz que entra en ángulo— lo convierte en el espacio idóneo para quienes buscan una celebración con carácter pero sin perder cercanía.

Aquiara: la escala pequeña de las grandes emociones

No todas las bodas necesitan trescientos comensales para ser memorables. Aquiara, con capacidad de treinta a cincuenta invitados en formato cóctel y de diez a veinte en banquete, es el rincón pensado para las celebraciones más reducidas: una cena de compromiso, un enlace civil entre los más cercanos, una sobremesa que se alarga hasta que alguien enciende las primeras velas.

El restaurante interior: refugio para cualquier temporada

Bajo techo, con capacidad para cuarenta invitados en ceremonia, ochenta en cóctel y cuarenta en banquete, el restaurante interior de Morvedra Nou ofrece la seguridad de una sala cubierta sin renunciar al carácter rústico del conjunto. Es la opción natural para quien celebra fuera de los meses más templados, o simplemente prefiere la intimidad de vigas de madera y muros gruesos frente al cielo abierto.

El Sunset bar: la terraza que mira al horizonte

Orientada para capturar la caída del sol sobre el olivar, la terraza del Sunset bar acoge hasta ochenta invitados en ceremonia, ciento cincuenta en cóctel y sesenta en banquete. Es, sin exagerar, el espacio más cinematográfico de la finca: el momento en que el cielo se incendia de naranja coincide, casi siempre, con el primer brindis de la noche.

La piscina: el cóctel entre el agua y los olivos

Para el aperitivo o el cóctel de bienvenida, la piscina —con capacidad para treinta invitados— ofrece ese punto de informalidad elegante que toda celebración necesita antes de sentarse a la mesa. El agua quieta, el sonido de los grillos al anochecer y la piedra todavía tibia bajo los pies componen una escena que no requiere más adorno que ella misma.

Solarium: aire libre con vistas al olivar

Con capacidad para cuarenta invitados en ceremonia, noventa en cóctel y cuarenta en banquete, el solarium se despliega como una terraza elevada sobre el paisaje de olivos, ideal para quienes buscan un espacio al aire libre de dimensiones intermedias, a medio camino entre la intimidad de Aquiara y la amplitud de Sunset.

El Espacio de Eventos: la gran celebración al aire libre

Cuando la lista de invitados crece, Morvedra Nou responde con su espacio más grande y flexible: el Área de Eventos, preparado para acoger hasta trescientas personas en ceremonia, cóctel o banquete, todo al aire libre y bajo el mismo cielo abierto que ha visto pasar siglos de cosechas. Es la prueba de que una finca de bodas en Menorca puede ser íntima y monumental a la vez, según lo que cada pareja decida escribir en ella.

Alojamiento: veintiséis retiros con carácter propio

La exclusividad es total: contratar Morvedra Nou para una boda significa reservar las veintiséis habitaciones del hotel —hasta cincuenta y dos huéspedes—, cada una concebida como un retiro individual, con su propia paleta de materiales, su propia luz. La estancia mínima es de tres noches, reducible a dos antes del 15 de mayo o después del 15 de septiembre, lo que permite a los novios y sus invitados más cercanos instalarse de verdad en el ritmo lento de la casa: desayunos junto a los jardines, siestas con las contraventanas entornadas, el olivar siempre a la vista. Puede conocerse el conjunto completo de la propiedad en la página oficial de Morvedra Nou, donde se detalla cada rincón de esta casa del siglo XVII.

Gastronomía y celebración: una mesa hecha de producto isleño

La cocina de Morvedra Nou, firmada por el chef José María Borrás, se construye sobre el producto mediterráneo e insular de temporada: pescado de lonja, hortalizas de proximidad, aceite del propio olivar. El resultado es una propuesta refinada, equilibrada y con matices, alejada del recetario de banquete genérico, y cada menú se diseña a medida para la pareja, siempre a través de la cocina interna del hotel, que es quien gestiona toda la restauración del evento. El resto de servicios —decoración, producción, sonido, montaje— se contratan de forma externa, con proveedores recomendados por la propia casa que ya conocen cada rincón de la finca. La música al aire libre está permitida hasta la medianoche, dentro de los límites de sonido habituales en una propiedad rodeada de campo abierto. Y para quienes quieran alargar la celebración más allá del banquete, la finca ofrece experiencias propias del lugar: yoga privado entre los olivos, catas de vino, clases de cocina, masajes, salidas en barco, rutas en bicicleta y talleres artísticos que prolongan la fiesta durante días.

Celebra tu boda en Menorca en Morvedra Nou

Al final, lo que distingue a Morvedra Nou no es un espacio concreto, sino la suma de todos ellos puestos al servicio de una sola idea: que cada boda encuentre su escala exacta, desde una cena en Aquiara hasta una fiesta de trescientos invitados en el Área de Eventos, sin perder nunca ese carácter de casa de campo auténtica que solo dan setenta hectáreas de olivos y tres siglos de historia. Si estás buscando una finca de bodas en Menorca donde la naturaleza, el silencio y una cocina con identidad propia formen parte del propio relato de la celebración, la mejor manera de empezar es visitar la ficha del hotel y escribir al equipo de eventos para conocer fechas y posibilidades: un mundo construido a medida, esperando su próxima historia.

Fotos de eventos en Morvedra

Fotos de eventos en Morvedra
Fotos de eventos en Morvedra
Fotos de eventos en Morvedra
Fotos de eventos en Morvedra
Fotos de eventos en Morvedra
Fotos de eventos en Morvedra
Fotos de eventos en Morvedra

Te puede interesar...

Annua Signature Hotels
Categorías de cookies